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lunes, 23 de abril de 2018

Casa fiscal del gobernador de Boyacá, será hogar de paso para campesinos y mujeres víctimas de la violencia


El mandatario aseguró que no hubo corrupción en compras para esa vivienda

Tunja, 23 de abril de 2018. Luego del debate armado por acusaciones contra el gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya, por presuntos sobrecostos en compras para la casa fiscal que el gobernador de turno venía usando, desde 1977; el mandatario de los boyacenses, no solo aseguró con documentos en mano, que, "no hubo sobrecostos ni corrupción", sino que además anunció que en adelante esta amplia y lujosa casa servirá como hogar de paso a aquellos campesinos que viajan a la ciudad de Tunja a hacer gestiones por situaciones de salud o de trabajo y para mujeres víctimas de violencia.

En rueda de prensa, Amaya demostró que no se presentaron sobrecostos en el contrato 015 de 2016, de mínima cuantía y que data de marzo de ese año, que tenía por objeto el "Diseño, fabricación y suministro de muebles, enseres y suministro de electrodomésticos para casa privada del gobernador y otros inmuebles del departamento de Boyacá". 

El mandatario demostró que dicho proceso contractual se llevó a cabo en los términos normativos y que no existe ilegalidad alguna. Además, dejó claro que este contrato data de marzo de 2016, lo que desvirtúa las insinuaciones de relacionar el mismo con su reciente matrimonio, llevado a cabo en abril de 2018.

Pero el gobernador Amaya Rodríguez fue más allá y reveló presuntos gastos exagerados en dotaciones de esa casa por gobernadores anteriores: "… debo reconocer que, históricamente, en esta vivienda se han adquirido artículos lujosos; ejemplo de ello son vidrios blindados en el gobierno de José Rozo Millán que costaron 22 millones de pesos; las cortinas compradas en el gobierno de Juan Carlos Granados por 12 millones de pesos; y un juego de cubiertos de 1.800.000 pesos. Hay que recordar que del 2010 al 2015, los gobiernos departamentales de turno invirtieron en el inmueble más de 640 millones de pesos". 

Casa del gobernador para los más necesitados

En un gesto inesperado e insospechado, el gobernador Carlos Amaya anunció que tomó la decisión de convertir la casa fiscal de la Gobernación de Boyacá, que desde 1977 ha sido habitada por el gobernador de turno, en un hogar de atención para mujeres víctimas de violencia y campesinos que viajan a Tunja.

"Esta casa, que simbolizó durante 40 años la política tradicional del departamento, ahora pertenecerá a quienes de verdad la necesitan, que son las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y los habitantes de sectores rurales alejados de la capital boyacense", manifestó el mandatario.

La casa, en su nuevo rol, contará con equipo sicosocial, compuesto por profesionales en sicología, derecho, medicina y trabajo social, entre otros, quienes atenderán y orientarán a las mujeres maltratadas al interior de sus hogares. Para los campesinos que se trasladen a la ciudad, por ejemplo, con un familiar enfermo, la casa tendrá habitaciones para pernoctar.

"A pesar de las críticas y ataques que recibiré de quienes han habitado y de quienes aspiran a habitarla, que son los mismos que han hecho y hacen política con el único propósito de ostentar el poder para sus beneficios personales, tomé la decisión de entregarles este bien público a los boyacenses; a ellos les pertenece", recalcó el gobernador.

El mandatario recordó que nunca quiso habitar esa vivienda, pero que, por recomendaciones de seguridad, cuando tomó posesión de su cargo tuvo que hacerlo. "A la larga estoy cumpliendo con mi intención inicial de vivir en mi hogar y con mi familia; y de que los bienes públicos sean destinados a los ciudadanos", añadió Amaya.

Atribuyó este ataque al sector de política tradicional aclarando que, "Son los mismos que trataron de frenar el empréstito, que quieren que no entreguemos los buses a los niños que los necesitan y que hasta con mi familia se han metido, y que malintencionadamente trataron de ligar estas adquisiciones con mi matrimonio, cuando los dos eventos no tienen nada qué ver y tienen dos años de diferencia".

El gobernador concluyó señalando que "los lujos que tiene esa vivienda, adquiridos durante décadas, no serán para el mandatario de turno, sino para los boyacenses de a pie; y dejará de llamarse la Casa del Gobernador para identificarse como la 'Casa Matilde Anaray'", en honor a la heroína boyacense que, a sus 13 años, en Socha, lideró a cientos de patriotas que ofrecieron sus ropas al ejército del libertador Simón Bolívar; y que desde esa época simboliza el entusiasmo y apoyo de los boyacenses por las causas justas.